Edgar Negret: Libertad, formas y colores

12 octubre, 2022

El 11 de octubre de 1920 nace Edgar Negret en Popayán, hijo del general Rafael Negret Vivas y de María Dueñas, siendo el último de 10 hijos. Desde temprana edad, Negret sentía que tenía habilidades para las manualidades: pintar, recortar formas, experimentar con ellas… le enviaba cartas a su padre, quien por su trabajo debía viajar constantemente, agregándole formas y colores que decoraban sus palabras,

Cursó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Cali entre 1938 y 1943. Inicialmente empezó con acuarelas y pasteles, pero no demoró mucho en saber que no desenvolvería su carrera en estas técnicas. En su último año comenzó a tener contacto y enviarse correspondencia con el artista vasco Jorge de Oteiza, a quien conoció en su ciudad natal y con quien solía conversar y aprender de escultura moderna,

En 1944, Negret comenzó trabajando la escultura en yeso: cabezas de los poetas Walt Whitman, Guillermo Valencia, Gabriela Mistral y Porfirio Barba-Jacob, temas religiosos y mitológicos, que si bien mostraban rasgos físicos de los personajes que retrataban, no dejaron de lado la pizca abstracta que tanto caracteriza al escultor. Estas obras harían parte de su primera exposición en Bogotá.

En 1948 viaja por primera vez a Nueva York, al Clay Club Center (actualmente Sculpture Center), donde comienza a experimentar con el alambre, el metal y el hierro, y ya para 1949 empieza a usar más frecuentemente el metal.

Viajará después a distintas capitales europeas durante 5 años, para luego volver otros 7 años a Nueva York, y luego establecerse de nuevo en la ciudad que lo vio nacer, y, finalmente, radicarse en Bogotá hasta su fallecimiento.

Sculpture Center, New York

Durante su regreso a Nueva York, Negret tiene el periodo posiblemente más importante en su marca artística, que es el comenzar a usar como materia prima el aluminio. Así, entre modelar formas geométricas y darles vida por medio del color, se destella el estilo tan característico del artista que le dio el título de representante de la escultura moderna colombiana.

La serie que más reconocimiento tendría es “Aparatos mágicos”, realizada en 1957, donde pone el concepto moderno de la industrial, específicamente la máquina, como centro. Cobra sentido en sus palabras, “reutilizar formas mecánicas en objetos no utilitarios era un acto mágico”.

Los volúmenes se sintetizan en planos de contornos orgánicos, unos y otros se ensamblan y atornillan dando lugar a una geografías en la que los rojos y azules, luces mecánicas, se fijan en caprichosas formas que arman el mundo de esos aparatos inútiles, pero mágicos de Negret, que son «la esencia de las imágenes, de las ideas, de los hechos que mueven nuestra época, configurados con sabios elementos geométricos […] los aparatos así nacidos son luego desarrollados con la más exclusiva finalidad estética. Libres de toda función mecánica o práctica, se vuelven «mágicos» gracias al juego abstracto de las formas puras», como ya lo dijera entonces el crítico Walter Engel. (revista credencial).

Su trabajo ya para estos años era fácilmente reconocido y reconocible, solía representar en sus obras árboles, soles, lunas, templos solares, relojes solares, medidas, muros del Cuzco, etc.

Así es como la abstracción geométrica, potenciar volúmenes y generar formas voluptuosas y expresivas se convierten en la caracterización de su trabajo, consagrándolo como uno de los más grandes maestros en la escultura moderna de Latinoamérica; en palabras de la crítica Marta Traba:

Negret fue, pues, en Colombia, un pionero de la plástica contemporánea, lo cual no es necesariamente un juicio de valor. Pero además de este mérito, Negret fue perfeccionando a lo largo de diez años aproximados de trabajar en los metales, un lenguaje poderosamente original. Aunque pueda clasificarse entre los neo-clásicos, o neo-geométricos, o escultores «de las aristas», su obra no repite los hallazgos generales ni se pliega del todo a ninguna posición de grupo; es exclusivamente suya, elaborada con un extraño y terco sentido perfeccionista, hasta que el espacio interno y las planchas de metal llegan a aceptar la profunda disciplina rítmica que él les impone. Este enérgico juego de relaciones formales no puede considerarse, de ninguna manera, como un alarde de destreza manual: lo sostiene y lo anima un denso, tranquilo contenido. Dejar que las formas transcurran, fluyan o anima un denso, tranquilo contenido. Dejar que las formas transcurran, fluyan lentamente, se acoplen, se transfiguren hasta adquirir una potente personalidad: tal es el contexto que irriga las formas.

En 2017 se presentó su exposición Geometría Humanizada,  la cual constituye un recorrido antológico por los más relevantes períodos de la obra del maestro. En relación con algunas de estas obras puede afirmarse que Negret logra la unión de dos principios escultóricos tradicionalmente antagónicos, el constructivista y el organicista, puesto que, muchas de estas piezas podrían calificarse de figurativas, de totalmente representativas, sin que el material, su sistema constructivo ni sus patrones geométricos dificulten la descripción formal o el reconocimiento de sus rasgos.

Fallece también un 11 de octubre, dándole un cierre circular a su vida. Hoy, sus obras de arte se encuentran en las colecciones del Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Stedelijk de Ámsterdam y el Museo de Arte Moderno de Bogotá.

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